El uranio es un elemento levemente radiactivo que en naturaleza se presenta en muy bajas concentraciones y que para su uso debe ser extraído y concentrado a partir de minerales que lo contienen. La principal aplicación del uranio es la producción de energía, aunque hay muchas otras, como las diversas aplicaciones que tiene en el sector de la medicina, la construcción de estabilizadores para aviones, satélites artificiales y veleros, etc

No obstante, en torno al uranio, surgen numerosos mitos que no son ciertos. En este post, os contamos la realidad sobre alguno de esos mitos:

Mito 1. La explotación de minas de uranio libera niveles peligrosos de radiación

Realidad: Las actividades de exploración y explotación de uranio, suponen un riesgo mínimo para la salud de las personas, el medioambiente y los trabajadores. La radiación natural “liberada” se encuentra siempre dentro de los límites establecidos por la legislación vigente y en la mayoría de los casos por debajo de los valores de fondo natural existentes en la zona en la que se trabaja.

Mito 2. Las minas de uranio aumentan los niveles de radón en el medio ambiente

Realidad: Los estudios han demostrado que las actividades de minería de uranio a cielo abierto no aumentan los niveles de radón en el medio ambiente ya que se diluye rápidamente una vez que es emanado. El nivel de concentración de radón en los alrededores de las minas de uranio es similar a los niveles naturales existentes y monitorizados en el ambiente previo a cualquier actividad minera. Hay que recordar que el radón es un gas que se forma de manera natural y se diluye en el ambiente, y que se considera potencialmente más dañino cuanto más concentrado esté, cosa que sólo ocurre en lugares cerrados o con poca ventilación.

Mito 3. Las minas de uranio y las centrales nucleares hacen enfermar a las comunidades

Realidad: Los estudios realizados por los organismos competentes y especializados, como el CSN o el Instituto de Salud Carlos III han demostrado que en España no se han dado impactos negativos significativos en la salud de los ciudadanos que viven en poblaciones cercanas a actividades mineras de uranio o a las centrales nucleares. La exposición humana al radón y a la radiación proveniente de la minería moderna de uranio es muy baja y no aumenta el riesgo de padecer enfermedades asociadas a la explotación minera.

Mito 4. Los trabajadores de las minas de uranio están expuestos a niveles peligrosos de radiación

Realidad: La vigilancia de la salud es uno de los puntos fundamentales en cualquier explotación minera de Uranio. Este aspecto está directamente supervisado por el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) que es el órgano competente en materia de protección radiológica. Todas las actividades relacionadas con las labores mineras de uranio y su proceso de concentración se supervisan, controlan e inspeccionan estrictamente por el CSN. Los controles incluyen mediciones de la radiación interna y externa a los trabajadores, control de las áreas de trabajo, vigilancia de la radiación (incluida la concentración de radón) en las áreas de trabajo así como sistemas de detección de la radiación y sistemas ventilación que protegen eficazmente a los trabajadores. Hoy en día no se aprueba ningún proyecto que supere las dosis máximas permitidas por la normativa.

Mito 5. Las operaciones llevadas a cabo en las minas de uranio amenazan a las vías fluviales

Realidad: Todas las actividades mineras y de proceso incluyendo la gestión de vertidos están controlados siguiendo los más altos estándares de calidad, en base a la normativa aplicada por el organismo con competencia hidrografica en la cuenca y por el CSN, de forma que no representen riesgos para los cauces y por ende el medioambiente y la salud. Los proyectos cuentan con la autorización de vertido otorgada por el/los organismos competentes en la que se establecen los valores máximos de concentración en el vertido de forma que este no genere impacto alguno a los cauces públicos. Además se realizan análisis para comprobar la calidad del agua previo a su vertido, así como aguas arriba y aguas abajo del punto de vertido para asegurarse que la calidad del agua del rio no se ha visto modificada debido al vertido. Cabe destacar también que los proyectos mineros cuentan con una planta de tratamiento de agua de forma que todo el agua que haya tenido contacto con material potencialmente modificador de la calidad sea tratada previa a su vertido hasta obtener los valores requeridos.

Mito 6.  Las minas de uranio cercanas a poblaciones son perjudiciales para la salud humana.

Realidad: La minería de uranio es una práctica habitual en muchos países desarrollados y del primer mundo como son Australia, Canada, Estados Unidos, Rusia, China…Y en España se ha explotado uranio durante más de cuarenta años sin que nada de esto haya ocurrido (el ejemplo más cercano es la Mina de Saelices, cercana a las poblaciones de Saelices el Chico y Ciudad Rodrigo). A día de hoy, tras haberse llevado a cabo los pertinentes controles por los organismos competentes, podemos afirmar que los estudios han reflejado que tras la explotación no hay ninguna evidencia de que se haya visto afectada la salud de las personas. Así queda recogido en el estudio conjunto que realizaron el CSN y el Instituto de Salud Carlos III en el q ue se evalúa el impacto radiológico a las poblaciones de los alrededores de todas las minas y centrales nucleares de España, en el que se ha concluido que no existe impacto negativo sobre la población.

Mito 7. El pescado, ganadería y agricultura de la zona cercana a la mina serán inseguros para el consumo alimentario

Realidad: Dentro del proceso de obtención de los permisos necesarios para la explotación de uranio, se realizan estudios radiológico-ambientales, para determinar el impacto de las labores mineras y de proceso en el área cercana. Estos estudios han concluido que las futuras emisiones próximas a la mina de uranio son apenas detectables y se encuentran muy por debajo de los límites de seguridad. Esta conclusión está avalada por el estudio anteriormente citado realizado por el CSN y el Instituto de Salud Carlos III para proyectos similares.

El organismo regulador establece y obliga a que de forma previa, durante y posterior a las actividades mineras y de proceso se realicen análisis de todas las matrices ambientales (agua, alimentos, carne, leche, forraje…) de forma que se certifique que las actividades realizadas no han modificado la calidad de los alimentos. Es por tanto, que el consumo de los alimentos de la zona no supondrá ningún riesgo para los seres humanos.

En definitiva, es importante que sepas que dentro de las actividades realizadas en el Proyecto Salamanca se están llevando mediciones y registros de todos los parametros de la zona bajo los más altos estándares de seguridad y en supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear. Y se ha llegado a la conclusión de que la explotación de la mina de uranio de Retortillo no supone riesgos mayores para la población ni el medio ambiente que los presentes de forma natural por el carácter radiológico de la zona.

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